En esta ocasión nuestro invitado llegaba desde el otro lado del Atlántico. En concreto desde Washington DC en Estados Unidos y por ello lo primero es agradecerle su disposición y accesibilidad.

Algunos miembros del equipo han tenido la suerte de conocer a Luis desde el año 1990 aproximadamente y compartir con él a lo largo de los años clase en el colegio San José, vestuario en el ya desaparecido San Carlos, cuatro años en la Universidad Pontificia de Salamanca aprendiendo sobre Publicidad y Relaciones Públicas y por encima de todo una gran amistad que continúa a día de hoy.

Por poner en perspectiva la carrera profesional de Luis basta con mencionar empresas del calibre de Movistar y Sol Meliá por las que pasó hasta llegar a la multinacional de las telecomunicaciones IDT / TCN, una empresa de 1500 millones de dólares de facturación y una de las líderes en su sector a nivel mundial, cotizando en Wall Street.

El reto al que se enfrentó hace 12 años al incorporarse al equipo de IDT no era pequeño: transformar el negocio de un enfoque mayorista a uno mixto de mayorista / minorista. Consiguió con éxito formar un equipo comercial a la altura de un proyecto plagado de singularidades de mercado y organización. No sólo eso sino que además consiguió unir la dirección de los departamentos de Marketing y Ventas para que la estrategia fuese única y comprendiese ambas dimensiones del negocio.

“Hay que bajar al barro” nos aseguraba. “El insight se busca en la calle, donde está el consumidor y no desde un despacho”. Nos dejó claro que el entendimiento de las peculiaridades del consumidor es clave para poder diseñar un producto ajustado a sus expectativas. Y esas peculiaridades muchas veces no se encuentran en un carísimo estudio de mercado de dos tomos sino más bien manteniendo los ojos abiertos y en un recurso muchas veces olvidado por los estrategas: el propio equipo. “Nos dimos cuenta de que lo mejor era incorporar perfiles y talento que fueran cercanos a nuestro consumidor final. No es que conocieran el mercado, es que eran el mercado”.

También tuvimos oportunidad de charlar sobre la creatividad y el proceso de alumbramiento de ideas. ¿Su receta? Mucha lectura y exposición a tantos campos y disciplinas como sea posible. De esa forma podremos conectar áreas de nuestro cerebro que antes no lo estaban. Cuantas más influencias, mejor. Pero por encima de todo confiar en la intuición que se genera de ese conocimiento. Luis nos explicó el concepto de “Blink” o la capacidad de pensar sin pensar. Un “blink” no es más que ese momento en el que toda la información que has alimentado a tu cerebro se reordena por sí misma para generar un nuevo enfoque sorprendente y que genera valor estratégico para la organización.

Tener la suerte de poder charlar con Luis y aprender del conocimiento que atesora sobre uno de los mercados más heterogéneos y geográficamente extensos del planeta es y seguirá siendo siempre un auténtico placer.  

Gracias de corazón, Luis, por traer al equipo de Markniac tanta “food for thought” y mostrarnos el camino para que nuestros futuros proyectos comprendan mejor al cliente y a los consumidores que no son otra cosa que los jueces de nuestro trabajo

 

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