Paso corto, vista larga y mala leche. Así en la vida, como en el marketing. Paso corto, vista larga y mala leche. Es la base de todo. Es cierto que durante un tiempo esto fue el lema oficioso de la Guardia Civil, pero eso es lo de menos, el lema es válido venga de quien venga y lo quiero usar. Paso corto, vista larga y mala leche.

 

Paso corto es ir poco a poco, es dar a cada día su afán, a cada trimestre sus objetivos y a cada ejercicio su lógica, centrándose en la pulcritud, en la calidad, en hacer bien las cosas cada día sin perderse en grandes y difíciles retos. Hoy, lo de hoy. Paso corto pero uno detrás de otro, sin parar. Sin prisa pero sin pausa. Paso corto, funnel ancho, técnica depurada, ganas de ayudar hoy. Ni caso a los aduladores, ni caso a los críticos, ni caso a los destructores pesimistas ni a los optimistas infundados.

 

Vista larga implica una visión clara del negocio, del mundo y del entorno. Implica saber quién eres y qué quieres, para qué estás en este negocio, cuáles son tus objetivos, en qué eres diferente, qué valor aportas, pero no hoy ni mañana. Vista larga implica tener un modelo, implica ver clara la jugada y apostar por ella. Vista larga es poder aunar los objetivos cortoplacistas con la creación y consolidación de una organización y de una marca cada vez más fuertes y posicionadas. Vista larga es apostar por lo importante  frente a lo urgente. Vista larga es compromiso, es estudio, es análisis, es ver tendencias, adentrarse en la cultura y detectar hoy los insights de los que comeremos mañana. Vista larga es ser hormiga y no cigarra.

 

Mala leche es la argamasa que une el paso corto y la vista larga, es ir con el revolver (de la venta) cargado, es ver oportunidades cada día, es tener fe en ti mismo y en tu marca, es motivación extrema por dar en los morros a aquellos que no creen en ti, es caerse y levantarse, es ambición con honor, perseguir la victoria respetando a los demás, es ser una organización abierta pero dura, es lanzarse al placaje como si no hubiera mañana pero sabiendo que detrás hay otros catorce que van a partirse la cara por ti como tú te la partes por ellos. Mala leche es intensidad, es posicionamiento, es fe, es proteger lo que te hace diferente y dejarse de gaitas.

 

Hay que intentar hacer malabarismos con estos tres atributos sin que nunca se caiga ninguno: paso corto, vista larga y mala leche. Es más sencillo de lo que creemos. Solo necesitas un objetivo al fondo, técnicas y herramientas para dar los pasos correctos que te acerquen a él y coraje para no rendirte mientras tanto. Los gurús nunca hablan de esto, están en sus cosas de gurús. No pasa nada, que hablen bajito, así no nos molestan a los que estamos remangados haciendo marketing de verdad, tal y como nos enseñaron: con paso corto, vista larga y mala leche.

 

Foto: Maico Amorim 

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