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Leo en Expansión que la UTE Simón Casas-Nautalia ha ganado el concurso de gestión de la primera plaza de toros del mundo, Las Ventas. Se aparta así a Taurodelta (Choperita) de la misma. Ante esta noticia, lo primero de todo es, por supuesto, felicitar a ambas empresas; a Nautalia por su valentía y visión y a Simón Casas por su perseverancia, talento y brillantez.

 

Es curioso que tenga que venir un francés a salvar la fiesta, pero a nadie debe extrañarle conociendo a los empresarios taurinos patrios y su marketing patético. Exceptuando raras excepciones, los toros no están en manos de gente con talento, con visión, con ambición, con cultura de venta y conocimientos empresariales amplios sino por comerciantes de mercadillo a medio camino entre tratantes de ganado y promotores de conciertos de Melendi. No cuidan su producto, ni su precio, ni su marca, ni su promoción, ni su comunicación, ni sus canales de venta, ni su RSC, ni la experiencia del usuario ni absolutamente nada. Si yo fuera empresario taurino, desde luego pondría a mi hija a aprender marketing de otros sectores y no de mi. El toro tiene que traer conocimiento de marketing de lo que se hace en otros negocios o, en caso contrario, seguiremos con el marketing de Belmonte y Joselito El Gallo.

 

Esta agencia, junto a su agencia hermana xy, ha desarrollado este año un ambicioso plan para uno de esos empresarios, con el objetivo de revitalizar los toros desde el punto de vista del marketing, de la comunicación, de la publicidad bien hecha, del diseño exquisito, del branding y de la generación de marcas modernas, de los contenidos de todo tipo (audiovisuales, digitales, expositivos, libros, conferencias…), del patrocinio empresarial, del mecenazgo cultural, del arte, del legado, de las técnicas modernas de comunicar y de vender, del diseño de experiencias memorables, de la emoción y –en definitiva- de lo que harían fuera de España si tuvieran algo tan “marketeable” como los toros: tratarlo con respeto y con profesionalidad.

 

No hemos sido capaces de sacarlo adelante -no citaré nombres ni circunstancias- pero la sensación que tuvimos al dar por terminado el proyecto es que era imposible hacer nada, que es darse contra un muro, que para los empresarios es mejor morirse a la antigua usanza que vivir adaptado a los nuevos tiempos y a la belleza y compleja manera de comunicar que traen consigo. Los tiempos han cambiado pero ellos no se han enterado. Oh, times, they are a-changing…

 

En nuestra fase de análisis e investigación teníamos muy “fichado” a Simón Casas y a su equipo porque sin duda son una referencia y han entendido – aunque solo parcialmente- cual es el problema y por dónde pasa su solución. Ahora veremos hasta donde llega su brillantez y cuales es el modelo, cómo van a hacer el approach creativo para generar relevancia y si van a ser o no capaces de dar una vuelta a formatos y conceptos anquilosados. Pero no pueden remar solos, creo que a los interesados en el marketing nos toca apoyarles porque lo que haga Las Ventas puede influir en lo que haga el resto de plazas, y no olvidemos que es un 0,16% del PIB. Esperemos que el rebufo de Casas-Nautalia sea largo y –sobre todo- seguido con respeto y no con el cutrerío que da la ignorancia cuando se junta con tenacidad. No hay plazas de segunda sino empresarios de tercera.

 

A Nautalia darles la enhorabuena y avisarles de que ahora necesitarán comunicarse con una parte del mercado que se les va a poner en contra. No obstante, el hecho de ver que los toros pueden ser un activo turístico, que es un territorio que debe ser explotado y que deben entrar en él como protagonistas y no solo aprovecharse de él desde fuera, es sin duda una iniciativa que va en la buena línea.

 

Deseamos la mejor suerte al nuevo equipo y nos ponemos a su disposición, que de esto algo sabemos y tenemos trabajo adelantado. A los que no les gustan los toros, decirles que esto va más alla de los toros: es un algo que necesita marketing, como lo necesita la LFP, la NBA, la ATP, el Museo del Prado o una gira de Calamaro. De hecho, en la conjunción de todo lo anterior está la clave para entender cómo salvar este mercado: cultura + negocio. Se llama Las Ventas por algo…

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